De Rafikis, aventuras y memorias en el Este del África Negra.

Rafiki = Amigo en Suahili 

Rafiki = Amigo en Suahili 

 

Primera parada,Nairobi. Sensaciones que se mezclaron y nuestros corazones experimentando aventura y emoción al mismo tiempo;una nueva cultura, otras lenguas, lugares desconocidos para nosotros, pero ahí, ya tangibles, ya tan reales. Así comenzamos una experiencia que aún me cuesta resumir pero cada que la recuerdo; los aromas, los colores, los sabores, ¡todo!, sigue como si hubiéramos ido ayer.

Así que así comienza nuestra pequeña pero gran historia…

Fue en Kenia donde emprendimos el viaje hacia un parque natural, en el Lago Nakuru. Me gustaría ir directo al grano, pero cómo no contarles sobre las cosas asombrosas que vimos en el trayecto: como ese impactante rojo intenso de las mantas Masai que lucían los hombres o las coloridas y hermosas vestimentas de las mujeres, con sus pañuelos en la cabeza en forma de turbante, que solo ellas saben portar. Entre asombro y emoción, las miradas comenzaron a cruzarse, el choque de dos culturas, todo en un instante, todo en un breve momento.

Vimos un bello escenario lleno de color, pero también nos dimos cuenta de las carencias, de la lucha por el agua, de cómo los habitantes tenían que desplazarse hasta 30 Km. cada día, sólo para obtener un poco para sobrevivir.

Segunda parada, Lago Nakuru. Lo primero que puedo decir es: ¡wow!, llegamos al encuentro de su fauna y flora, tan grande, tan diversa, tan maravillosa.

La vegetación estaba formada por Acacias, Baobabs y pequeños matorrales. Los animales en libertad, se cruzaban por las pistas por donde circulábamos, dejándonos atónitos con su majestuosidad, y dejándonos claro que ese era su territorio.

Mientras tanto, los clicks no dejaban de sonar, en nuestra necesidad de capturarlo todo en imágenes; los aromas, la calma, el color del cielo, la emoción… Pero esto solo queda en el corazón y en la retina.  Una vez que llegamos al campamento (situado en el medio del parque), la cosa no podía ponerse mejor… ¡¡¡pero si!!!. Nos esperaba una bella mesa, decorada con manteles y velas. El pan recién hecho y muchas delicias y manjares, de las que aun recuerdo sus exquisitos sabores.

Al caer la noche, con ella se avecinó la vida nocturna, y así ruidos y movimientos indescriptibles. Aunque estuviéramos acostaditos y acurrucados en nuestra casa de campaña, este pensamiento era constante: “Afuera hay hienas, aves carroñeras, y toda clase de animales”, incluso oíamos la respiración de alguno de ellos, que yo juraría no era precisamente pequeño.

En la mañana, las orillas del lago nos esperaban y así una de las vistas más hermosas que he visto, flamencos por doquier, impactantes (y escasos) rinocerontes blancos, delicadas y larguísimas jirafas y rarísimas aves emitiendo sonidos indescriptibles.

Continuamos nuestra ruta internándonos por la sabana, para conocer los como viven los Masai. Esta etnia aún es un pueblo cazador, y recolector. No tienen casa estable, viven de forma nómada, y se establecen en una zona, solo unas semanas, lo justo para obtener alimentos necesarios para vivir al día.

Los frutos, bayas, raíces y algún animal como cebras gacelas Thomson, monos etc., son su principal fuente de alimento. Para cazar emplean flechas envenenadas. El gobierno les ha concedido un permiso especial para matar bajo normas mientras conserven la fauna vigente.

Los Niños jugando a nuestro alrededor, losgrandes sabios  que  los más ancianos observándolo todo, las mujerescon sus cabezas rapadas, viendo nuestras cabelleras bastante extrañadas, como datocurioso veían tan raro a mi esposo que tiene la cabeza rapada… ylo veían con gran curiosidad. Fue una recepción muy contrastante, un choque de culturasque aun viviendo en la misma era, pareciera que estábamos retrocediendo en el tiempo

Son en verdad una experiencia de vida, la Altura de sus guerreros es impresionante y lo más impactante es que realmente son felices con tan poco.

Cada momento, cada risa, todo está grabado en nuestras memorias, África, fue como haber descubierto un mundo nuevo, como viajar en el tiempo, un choque de tiempos, costumbres y culturas, de estilos de vida y sobretodo de reflexión, de conocer los imponentes escenarios que nos ofrece, de adentrarnos en su colorido mundo, de maravillarnos con su riqueza natural, pero también de aprender de sus habitantes y de valorar lo que tenemos a nuestro alcance. Pero nunca dejar de asombrarnos, de tomarnos el momento y el tiempo necesario para escuchar a cada ave, de respirar aires distintos, de observar… de vivir.

Gracias África, nos volveremos a encontrar.